lunes, 2 de febrero de 2009

Ética pirata


Un pirata que se respete tiene las manos toscas, la mirada dura, la piel seca, el corazón de oro.
Su destino, detrás del horizonte. Su brújula, en las estrellas. Su curso, sin camino y sin límites.
Navega solo y sin amor, pero sólo por amor.
Carece de sangre de venganza, lágrimas de nostalgia, cansancio de caminante.
Toma su barco, se interna en los vientos, deja su libertad a merced de las aguas.
Y cuando llega el fin, cuando la muerte cobra su salario obligatorio..., como perro al amo, no abandona su barco.
En esa muerte está, en realidad, la dignidad del amo que muere por su perro.

3 comentarios:

ana de la robla dijo...

No hay amo ni perro. Sólo un beso interminable como la línea del horizonte.

Pirata de Mar y Cielo dijo...

Callo, y digo mucho.
(La luna escucha.)

ana de la robla dijo...

¿Estás bien, querido amigo? Beso.